Jorge Romero-Castillo
Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia CognitivaEl síndrome del miembro fantasma surge cuando una extremidad que ha sido amputada es percibida como si aún permaneciera "pegada" al cuerpo. Es decir, aunque resulte inverosímil, es posible sentir picor o dolor en una mano que ya no está. Los primeros casos se registraron en el siglo XVI en soldados franceses. Pero fue en 1866 cuando el neurólogo Silas Weir Mitchell lo describió de forma precisa en un famoso informe semi-novelado (como lo definió Oliver Sacks) titulado "El caso de George Dedlow".
Con frecuencia, la explicación a esta rareza se buscaba en lo sobrenatural o se consideraba un tipo de trastorno mental. Posteriormente, se asumió que provenía de alteraciones patológicas en la región corporal residual (el muñón). Y en la neurociencia actual, la conjetura dominante postula que las regiones neuronales vecinas "acogen" las neuronas que controlaban la parte del cuerpo amputada. Pero esta «hipótesis de la reorganización cortical» plantea serias dudas: si las neuronas sensoriales y motoras de una extremidad dejaran de ejercer esa función, el síndrome no existiría. Y ocurre lo contrario; incluso puede persistir toda la vida. Por tanto, ¿qué sucede realmente?

Esta imagen ilustra la hipótesis de la reorganización cortical tras una amputación. Según postula, la región cortical que previamente gestionaba la información sensorial y motora de la extremidad amputada (por ejemplo, la mano) comenzaría a gestionar información sensorial y motora de las regiones corticales vecinas (como la cara o los labios). Esto acaecería porque estas regiones tienen una organización somatotópica, esto es, una representación del cuerpo ordenada en el sistema nervioso central.
Delimitando el espectro
Se realizan aproximadamente 356 millones de amputaciones de extremidades cada año en todo el mundo y la prevalencia del síndrome es superior al 70%. Una encuesta realizada a 3.374 personas revela que la principal causa (más del 50%) son los accidentes, seguida de enfermedad vascular (11,4 %), tumores (7,5%) y otras razones. Este estudio coincide con un metaanálisis internacional de 12.738 participantes que indica que alrededor del 80% son varones; y la probabilidad de perder un miembro inferior es mayor que uno superior (3 de cada 4).

Este "espectro" de sensaciones fantasma muestra las descripciones que más se realizan y las agrupa en dos tipos. Arriba, en azul, se indican las que no son dolorosas: hormigueo (tingling), toque (touch), entumecimiento (numb), temperatura (temp), picor (itching) y presión (pressure). Abajo, en rojo, se presentan las dolorosas: quemazón (burning), punzada (sharp), calambre (cramping), descarga eléctrica/disparo (electric/shooting), puñalada (stabbing), palpitación (throbbing).
Aunque es un fenómeno heterogéneo, una particularidad muy experimentada es el «telescoping»: el miembro fantasma de va "reubicando" hacia una posición próxima al muñón (la región residual). Con respecto a las sensaciones dolorosas, los principales factores para que aparezcan son el dolor previo a la amputación y el daño en el muñón. La frecuencia e intensidad de estos ataques disminuyen con los años, pero el síndrome puede permanecer incluso décadas después.
La prevalencia del síndrome del miembro fantasma es superior al 70% y puede durar toda la vida
Otra investigación evidencia que el síndrome rara vez sucede en población infantil menor de 4 años y que la prevalencia aumenta a partir de los 8 años. Se ha sugerido que esta variación esté explicada por las diferencias en la capacidad neuroplástica del cerebro, la cual es mayor en la infancia. La hipótesis de la plasticidad cerebral también justifica un tratamiento muy utilizado: la terapia de espejo, originado por el neurocientífico indio V. S. Ramachandran.

Aquí se observa una situación de terapia de espejo, donde la persona carece de la extremidad superior derecha. Durante el tratamiento, debe inclinar la cabeza hacia el lado de la caja donde se encuentra el brazo sano para poder ver el espejo. A continuación, se le pide que mueva su mano sana y que replique el movimiento con la mano "fantasma". La intención es que perciba la reflexión en el espejo como su miembro amputado, lo que posiblemente aborde la incongruencia entre las entradas propioceptivas y visuales causadas por una [supuesta] reorganización cortical (Campo-Prieto y Rodríguez-Fuentes, 2022). Como es evidente, este procedimiento resulta inútil en los casos de amputaciones de ambos miembros.
Una parte importante del síndrome y del éxito en la desaparición del dolor parece que radica en las neuronas espejo: la información visual recibida por las neuronas espejo podría estimular las neuronas motoras del mapa corporal que habían quedado sin imput tras la amputación. Pero, para que esto ocurra, las neuronas responsables del miembro desaparecido deberían continuar siendo funcionalmente activas para el mismo. Y justo ésta es la clave del nuevo estudio.
Una aparición sorprendente
Hasta ahora, todas las investigaciones habían sido transversales, esto es, analizando cerebros de pacientes tras las operaciones. Si bien ofrecen valiosas pruebas conceptuales, no pueden determinar si los mapas corticales del miembro fantasma están realmente preservados o modificados en relación con su estado previo a la amputación. Pero un nuevo estudio reciente (2025) ha logrado un hecho sin precedentes: comparar la actividad cerebral de cada paciente antes y después de la amputación.
VIDEO: ESTUDIO SDF
Así, este estudio longitudinal pionero ha cuestionado la hipótesis dominante relacionada con este síndrome, señalando que no se produce reorganización cortical a gran escala tras una amputación (en personas adultas). Es decir, las neuronas asociadas al miembro amputado permanecen funcionalmente activas para ese miembro, incluso varios años después, como esperando a que resurja. Unas conclusiones que han sido apoyadas mediante neuroimagen.

Esta imagen muestra los mapas de activación cortical de la mano (roja) y los labios (azul) de cada participante a lo largo del tiempo. Como puede observarse, ambos mapas corticales son sorprendentemente consistentes antes y después de la amputación. Estos resultados proporcionan evidencia de la estabilidad a largo plazo de las representaciones cerebrales de un miembro perdido.
Pero los descubrimientos van más allá. Utilizaron los datos de resonancia magnética funcional de la última sesión de cada participante para comprobar qué regiones cerebrales proporcionaban una respuesta más alta a cada una de las partes del cuerpo evaluadas. Los resultados fueron reveladores: al excluir la actividad de la mano amputada, la topografía cortical de los labios se "desplaza" hacia el área de la mano y ocupa "su territorio". Es decir, los estudios previos estaban sesgando sustancialmente los resultados.

Análisis de la representación para cada una de las 3 partes del cuerpo evaluadas en el estudio: mano (rojo), labios (azul) y pies (verde). La columna de la izquierda muestra la representación para cada parte: es necesario destacar que el área de la mano rara vez se ha comparado directamente con la representación de la mano faltante. La columna de la derecha muestra qué ocurre cuando se excluye la mano físicamente ausente. Esta comparación revela las supuestas expansiones a gran escala de zonas de la cara hacia la región de la mano amputada (contorno negro) que señalaban los estudios previos (la «hipótesis de la reorganización cortical»). También aparece representado el centro de gravedad (CoG) del grupo de labios para mayor demostración.
Visión de futuro
Estos hallazgos sugieren replantear algunos tratamientos estándar para el dolor del miembro fantasma, los cuales presuponen una reorganización cortical tras la amputación. También podrían ser clave para mejorar el control de prótesis mioeléctricas, ya que la reinervación muscular dirigida no «revierte» la reorganización ni altera la representación cortical del miembro perdido. Y para implementar tecnologías transformadoras de interfaz cerebro-computadora.
Como diría el filósofo francés Merleau-Ponty, la mente experiencia el mundo a través del cuerpo y un miembro desaparecido termina por "encarnarse" en el cerebro tras tantos años vivido. ¿Es posible que las neuronas espejo contribuyan a "reactivar" el miembro fantasma porque su representación cortical permanece y por ello tenga cierto éxito la terapia de espejo? Además, cabe hacerse la siguiente cuestión: ¿es correcto el funcionamiento neuronal basado en una organización somatotópica parcelada y rígida? Quizás, este nuevo conocimiento elimine los "fantasmas del pasado" y solidifique el camino hacia una mejor comprensión de nuestros propios límites.
FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC